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He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. Ap.22:12

¿QUIERES SER SALVO?

 

Vivimos en un mundo, en que al parecer (desde el punto de vista del hombre), nadie necesita de Dios. Todos intentan de la manera que sea, alcanzar sus metas y propósitos en esta vida, creyendo que todo, absolutamente todo, se vive en esta vida, y no hay nada después de ésta.

Así fue con un hombre importante en la antigüedad. Este hombre era general de un ejercito poderoso. Producto de sus hazañas, logró tener un prestigio y renombre frente a todos su contemporáneos, era el segundo después del rey. Y gracias a él, el rey vivía en paz y tranquilo, ya que todos los enemigos del rey, estaban bajo el yugo de este general. Es decir, la vida le sonreía, y le era favorable. Quizás como Ud. que esta leyendo esto.

PERO... como Ud. y yo bien sabemos, la vida no es tan así. Es cierto que hay momentos lindos en la vida, pero así como existe la luz, también existen las tinieblas. Y es precisamente eso, lo que le sucedió a nuestro amigo en la historia. Comenzó a vivir sus tinieblas. De un momento a otro, su piel comenzó a evidenciar ciertas manchas inusuales, que al pasar los días no se borraban. Es más, en unas semanas después, su piel cambió de tonalidad, a un color blanco, y llagas que no se sanaban. Como era una persona "poderosa", busco todos los medios posibles para sanarse, gastó todo lo que tenía, y consultó a quien encontró en su camino para ser librado de esa extraña enfermedad. Hasta que le diagnosticaron "lepra", imagínate que fuerte e insultante fue para él, esta noticia... "el poderoso general de ejercito, era LEPROSO"

Un punto importante de la vida de este personaje, es que, aún teniendo dicha lepra, la sabía disimular u ocultar, ya que aún estando enfermo seguía su vida como general, como si nada le afectara. Pero simulaba bien, ya que por fuera se veía impecable, con sus medallas de guerra, y una hermosa armadura, pero por dentro, en su intimidad, estaba enfermo, y leproso. 

Naamán, General del ejercito de Siria (2 R. 5)

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Al igual que esta triste historia, se encuentran muchas personas que aparentemente no necesitan nada de Dios, es más, al igual que Naamán, disimulan tan perfectamente su situación interior, que ni aún los más cercanos sospechan de las crisis y dolores que tienen en su alma. POR TAL razón aunque disimules una vida feliz, y sin necesidad de un Salvador, yo quiero decirte la verdad... "Tu lepra, que es el pecado oculto, te ha traído serios problemas espirituales, y además te está matando día a día, más y más, y digas lo que digas... TU NECESITAS A JESÚS!

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TERMINO DE LA HISTORIA

La historia anterior termina maravillosamente. En la casa de este general, vivía una esclava hebrea, la cual atendía a la esposa de este personaje. Viendo ella, como sus amos sufrían en oculto y en silencio su dolor, se armó de valentía para sugerirle a su señora la única ESPERANZA que pudiese salvar a su señor. Ella le dijo a su señora "yo conozco a un hombre de Dios que puede sanar a mi señor" (ese hombre de Dios era el profeta Eliseo).

La esposa del general escuchó el consejo, y fueron a ver al profeta, y Dios lo SANÓ.

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AMIGO QUE LEE. Yo no sé que te sucede, ni cual es tu lepra que te está matando, realmente ignoro tu situación. Pero si de algo estoy seguro, y no lo ignoro, es que YO CONOZCO A ALGUIEN QUE TE PUEDE AYUDAR, JESUCRISTO MI SEÑOR. Recíbele, y verás que tu vida cambiará. Él dijo "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Mt. 11:28."  Deja de aparentar que no necesitas a Dios, mira que Él sabe y ve no tu apariencia, sino que Él conoce tu corazón, tu alma.

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RECIBE A JESUCRISTO

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QUE DIOS TE BENDIGA.